61 y 25

¿Una posible dirección en La Habana?, no, son las edades de los dos actores principales de esta crónica: Carlos, de 61 y Néstor, de 25, padre e hijo.

Desde hace muchos años estoy escuchando que Néstor irá a Cuba, a conocer sus orígenes, pasó mucho tiempo, pero como se dice, no hay promesa que no se cumpla ni tiempo que no llegue.

El domingo 2 de octubre salió el vuelo puntual de Cubana de Aviación, en él los dos Santana y dos colados: una Sánchez y un Santiago, todo en tiempo, todo bien, el viaje planeado de tanto tiempo, pero un jodido huracán empañaba tanta felicidad.

A Jade le dio “una cosa” al subir al avión, pregunté, ¿todo bajo control?, la emoción, quizás, apagamos los celulares y ¡allá vamos!, a la “Perla del Caribe”, el país que me ha dado tanta felicidad, donde tengo amigos entrañables y donde quiero ir a pasar mi vejez, que ya está a la vuelta del camino.

Las ilusiones de Néstor y Jade ¡son muchas!, no caben en la barriga del avión, llevamos las maletas llenas de buenas intenciones, destino: Central Lugareño, en Camagüey.

Expectativas, deseos, incógnitas, Néstor tenía todo eso, no lo decía, pero conozco tanto a este muchacho, que le salen por los poros, al fin cubano.

El primer choque con La Isla: el vapor del calor es como una bofetada; el segundo: migración, y el tercero: las maletas, y ¡la de Claudia que no salía!, ¡ah, pero la maleta ya estaba afuera!, ¡perdimos una hora ahí!, ¡por fin salimos!

Dos letreros, “Carlos Santana-México”… Jade, Néstor y yo pa’ fuera, Carlos igual, pero directos a buscar la primera Bucanero del viaje.

Cambio de dólares, pesos y en eso, hace el primer acercamiento Rafael, nuestro nuevo chofer y gran amigo ahora.

Aquí empiezan las coincidencias, una muchacha platicó, voló y nos reímos de un tipo en la sala de espera; ellos, al fin de la misma edad, Jade, Néstor y la muchacha, y no supimos nada más.

kanikfs1

Llegamos a la casa de Mimí, ¡por fin!, bermuda, playera y chancletas. Alina, como todos los vecinos confundieron a Néstor con sus primos, ¿Jorgito?, naaaa, ¿Gustavito?, no, él está en México. ¿Néstor?, gritó y brincó de gusto cuando adivinó que era el hijo de Carlos; sus caras, sus expresiones, fue un gusto que pocas veces he vivido.

Ahí fue la primera desvelada y borrachera, bueno ni fue tanto el alcohol, como el cansancio y la desvelada, recuerden que nos despertamos a las 4 am hora de México.

Jade y yo ya con una pizza de 12 pesos cubanos ya en la barriga, Néstor con una cerveza “presidente” de Costa Rica, bueno yo igual, ¡qué calol!

Hoy es 3 de octubre, nos dirigimos a La Habana Vieja y es cumpleaños de Néstor. Acudimos a bares que conocíamos, pedíamos cervezas y las “felicidades” cantadas por los grupos musicales que laboraban en su turno acostumbrado, lo poco usual fue que lunes a las 12 del día y ¿tomando cerveza?, bueno es el cumple de Néstor y vale la pena.

Este fue el primer cambio del viaje, esperábamos estar en Camagüey celebrando los primeros 25 años de Néstor, pero no, el jodido huracán, “pa’que nos arriesgamos”. Rafael pasó por nosotros a las 6 pm, ya en calidad de bultos, sin zapatos y mojando los pies acompañamos al joven fotógrafo a realizar varias paradas que amablemente Rafael nos propuso. Ahí fue que nos dijo: “mañana vamos a que conozcan a mi hija, ella viaja a México, porque tiene residencia allá”, ¡ok, todos dijimos, vamos a conocerla!

¿Y ahora?, ¿pus playa no?, ¡Varadero!, ¡siiii!, elección unánime…

Antes, la visita a la casa de Rafael, y ¿saben quién es la hija?, ¡sí, adivinaron!, la misma con la que nos reímos en la sala de espera del aeropuerto de México, coincidencias de la vida.

Hoy hagamos la visita a tu tía Addys, le dijo el “puro” a Néstor (que así se le dice al papá en cuba). Mi amada “momia azteca”, como le digo de cariño, porque deben saber que ella es hija de un yucateco, que se fue al central Lugareño para superar sus expectativas de vida y allá se quedó, allá se casó y allá procreo a sus dos hijas, también allá murió el 15 de septiembre de 1997, qué fecha para recordarlo y  que tuve la suerte de conocerlo, y a tus tías Santana, que viven atrás de la casa de “la momia”.

Llegamos, los gritos se escucharon hasta México, ella solo sabía decir: ¡no lo puedo creer!…

iconFrancisco Santiagodslr-cameraNéstor Santana

Continúa disfrutando SerRelatoDeViaje en nuestra versión electrónica. Nota completa aquí.

Anuncios

Sé libre y comparte tu opinión:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s