Metztitlán: lugar de la luna y área natural protegida

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Cubren su pelo de espinas, tienen la edad de los siglos. Detenidas y enraizadas a la roca, entre ellas, se miran como estatuas de carne y pulpa, sólo el viento las mueve; de día se alimentan del sol, y de noche de la reina Metztli, la luna.

Son ellas, las cactáceas, el paradero de los zopilotes, el principio y fin del periodo Terciario. Así, los candelabros de 77 ramas extienden sus brazos y con la ayuda del astro iluminan a La Vega, que tiene más de 40 mil años.

Del mar emergió este lugar, después el agua comenzó a secarse y de ello quedó un río que se encuentra encajonado dentro de las montañas.

A 25 kilómetros de Pachuca de Soto, la capital del estado de Hidalgo, se encuentra Metztitlán. La carretera es el paraje perfecto para emprender el periplo a este municipio. Los cerros con sus cactáceas invitan a recorrer a pie o en transporte la barranca de Metztitlán, la cual el 27 de noviembre del 2000 fue declarada como Área Natural Protegida, con la categoría de Reserva de la Biósfera. Por esta razón, vienen a visitarla antropólogos, investigadores, biólogos, historiadores y estudiantes de todo el país.

La Reserva de la Biósfera palpita en las raíces primarias de una edad sin peso, que se abalanza en la era del rayo. Es ella quien atrapa y enamora a todo visitante y habitante, ya que el matorral xerófilo que se manifiesta en las laderas le brinda un estilo underground a la provincia. Ya lo escribió Elena Poniatowska:

Los hombres y las mujeres solemos tener nuestro jardín secreto, pero para los hidalguenses la Barranca de Metztitlán, escondida tras sus cactáceas, es también una puerta de entrada al paraíso de la botánica. Desde sus tallos vigorosos, las cactáceas son centinelas. Su sabiduría se remonta a varios miles de años. Ensimismadas, quizá su silencio podría enseñarnos cuál es el origen del universo. Tienen mucho de meteorito y de piedra. Son las grandes guardianas del esfuerzo de la tierra.

Bien lo describe Poniatowska, quizá la energía cósmica del origen del universo danza en Metztitlán, que tiene magia en sus pueblos plagados de campos, en sus tradiciones como el carnaval, la Semana Santa y su fiesta del 4 de julio e historia en sus laderas y pinturas rupestres.

Qué decir del Convento de los Santos Reyes, que en 1577 se terminó de construir en la encomienda de Juan de Sevilla y los Franciscanos; templo arquitectónico imponente que se encuentra en lo alto de la cabecera y lejos de toda inundación.

Metztitlán tiene eso que le llaman “hechizo de miel”, pues cerca…

iconTere Baenadslr-cameraMiguel García

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