Los franciscanos en Acaxochitlán

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Acaxochitlán tiene una historia milenaria, que poco a poco investigadores y personas interesadas hemos descubierto y reconstruido. Sin embargo, y a pesar de los afanes, sobre el periodo novohispano y especialmente en el tema de la evangelización, existe una pregunta aún sin respuesta: ¿Quiénes cristianizaron esta región? Definir cuál de las órdenes mendicantes fue la responsable es algo que desde hace varios años me ha ocupado. Los datos que hallé y que ahora presento me hacen afirmar que fueron los franciscanos los encargados de evangelizar Acaxochitlán.

Es posible que para algunos las evidencias que ofrezco puedan no ser contundentes, pero sí son una serie de rastros innegables, cuya suma fortalece mi hipótesis que quedará a su disposición para su análisis y enriquecimiento, pues ante la falta de fuentes documentales y evidencias físicas, es menester la investigación interdisciplinaria y el debate, para lo que aporto mi propio análisis histórico y arquitectónico.

Desde el dato histórico

En el análisis histórico, únicamente tuve acceso a investigaciones que de manera incidental abordaron el tema; al continuar encontré algunos datos que me ayudaron a justificar la presencia de los franciscanos en la evangelización de Acaxochitlán: en 1526 se registró la primera noticia de la llegada de la Orden de San Francisco a la región de Tulancingo, lo que representó la introducción del cristianismo en la zona. En 1527 se construyó una primera capilla dedicada al Señor de la Expiración y estuvo a cargo de fray Juan de Padilla, quien posteriormente se convirtió en el primer prior del convento de Tulancingo, fundado entre 1527 y 152, teniendo como primer guardián a fray Melchor de Benavente.

Es probable que Padilla y Benavente hayan comenzado a evangelizar la Sierra hacia Acaxochitlán, pues en muchas ocasiones esta labor se basó en el ordenamiento espacial que existía en la época prehispánica. Acaxochitlán formaba parte de una ruta de comercio que comunicaba el Golfo con el Valle de México, lo mismo que Huauchinango.

Una situación curiosa es que a pesar de la aparente evangelización de Acaxochitlán por los franciscanos asentados en Tulancingo, la administración religiosa quedó a cargo del obispado de Tlaxcala, fundado en 1527, mientras que Tulancingo quedó incorporado al obispado de la Ciudad de México, instituido en 1528. Así, Acaxochitlán, a pesar de su proximidad con Tulancingo, fue asignado al obispado de Tlaxcala, mientras que Huauchinango, situado también en la Sierra, perteneció al obispado de la Ciudad de México.

Desde la arquitectura

Al recorrer el edificio en búsqueda de evidencias arquitectónicas y ornamentales referentes a los franciscanos no encontré ninguna, aunque existe una excepción que más adelante comentaré.

Por las características arquitectónicas que presenta la iglesia del lugar, puedo presumir su antigüedad: la primera edificación religiosa de la zona fue una capilla abierta aislada, cuya construcción inició a mediados del siglo XVI o quizás antes, pues un gran número de edificaciones de esta tipología se realizaron en los primeros años del periodo novohispano. La capilla abierta aislada es una edificación que no está ligada a otro edificio religioso. Está compuesta por un ábside techado, abierto por el frente, hacia donde se ubica una explanada que sirve para las reuniones públicas. La capilla abierta de Acaxochitlán es un caso al que después anexaron frente a ella una nave techada, quedando en el interior la fachada de la antigua capilla abierta. Esta situación suponía que en el edificio pudieran existir los símbolos de la orden mendicante que tuvo a su cargo la génesis de la capilla abierta.

Existe una posibilidad, en una descripción de 1848 de la iglesia de Acaxochitlán se menciona la existencia de los signos de las conformidades y las cinco llagas esculpidas en el arco del presbiterio, en la puerta de la iglesia y en la pila de agua bendita, elementos que confirman el origen franciscano de la capilla abierta y del templo. Sin embargo, los dos primeros elementos mencionados ya no existen, por ello no hay manera de probar lo descrito. El arco de presbiterio mencionado sí existe, pero no puedo distinguir ningún elemento franciscano, sólo una serie de símbolos que después de analizarlos proporcionaron datos sugestivos, pues podrían corresponder a signos gráficos de la orden franciscana, pero no de uso común: un cordón que parece ser franciscano y un arma Christi.

La fachada de la de capilla abierta conserva un alfiz formado por lo que parecen ser dos cordones, uno interior liso y otro exterior con líneas y perlas en altorrelieve, con cierta semejanza al cordón franciscano realizado en otras edificaciones de la misma época.

En la dovela que cierra el arco que divide el presbiterio de la nave principal, y que era la fachada de la capilla abierta, se observa un escudo con la representación de las armas y trofeos de Cristo; este escudo corresponde a un modelo de representación generada en la época medieval y es conocido como el arma Christi. Al centro del escudo distingo una cruz con la corona de espinas colocada en la intersección de los brazo; esta es una representación típica de los franciscanos, al menos así sucedía en el caso de las cruces atriales. Los arma Christi aparecen en manuscritos de los franciscanos desde el siglo XV.

De los análisis históricos y arquitectónicos citados, puedo concluir que fueron los franciscanos quienes evangelizaron la región de Acaxochitlán, pero considero necesario continuar la investigación. Los temas presentados son nuevas líneas en las que es precisa la colaboración de especialistas en diversas áreas, como historia del arte, teología e historia, entre otras. También deben buscarse y consultarse fuentes primarias para dar mayor certeza a la investigación.

REFERENCIAS

Anaya, C. (1918). Bosquejo geográfico-histórico de la Diócesis de Tulancingo y datos biográficos de sus Señores obispos y capitulares. Tulancingo: La Hidalguense.

Artigas, J. (2010). México. Arquitectura del siglo XVI. México. México: Santillana Ediciones Generales.

Escudero, J. (27 de julio de 1848). Noticias de Acaxochitlán del Distrito de Tulancingo en el Estado de México. Siglo diez y nueve.

García Martínez, B. (2005). Los pueblos de la sierra. El poder y el espacio entre los indios del norte de Puebla hasta 1700. México: El Colegio de México.

Lara, J. (1996). El espejo en la cruz. Una reflexión medieval sobre las cruces atriales mexicanas. Recuperado el 17 de noviembre de 2016, de Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas: http://dx.doi.org/10.22201/iie.18703062e.1996.69.1777

Sanabria-Vargas, P. (2014). Catedral de Tulancingo de la doctrina franciscana a la arquidiócesis (Primera ed.). México: Consejo Estatal para la Cultural y las Artes de Hidalgo, Universidad Intercultural del Estado de Hidalgo, El Colegio del Estado de Hidalgo.

Stresser-Péan, G. (2011). El sol-dios y cristo. La cristianización de los indios de México vista desde la sierra de Puebla. México, México: Fondo de Cultura Económica, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos.

icondslr-camera Arturo Castelán

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