Producción de café, una forma de vida en la Sierra Otomí-Tepehua

¿Sabías que en Hidalgo se produce café sustentable y además es producido por manos indígenas? México tiene una presencia importante en la producción de café a nivel mundial, pues ocupa el séptimo lugar entre los países mayormente productores del mundo. Entre ellos están Brasil, Colombia, Indonesia, Vietnam, India y Etiopía.

La producción de café en México se traduce en una actividad que emplea y sostiene a más de 500 mil productores en 690 mil hectáreas distribuidas en 12 entidades; así también las zonas cafetaleras coinciden con regiones muy ricas en diversidad biológica y cultural, en términos de que hay una alta presencia indígena.

Aunque es poco conocido, en el mercado del café, Hidalgo participa en la producción nacional a través de 25 municipios que cuentan con características geográficas, sociales y culturales muy marcadas, pues la producción se concentra en zonas serranas donde también se asientan las culturas indígenas del estado. A nivel estatal, la producción se distribuye entre los nahuas con un 45 por ciento, los otomíes con un 20, tepehuas con un 5, y otros con 2 por ciento; es decir; alrededor del 72 por ciento de los cafeticultores hidalguenses son indígenas, y se distribuyen en cuatro regiones cafetaleras: Chapulhuacán, Tlanchinol-Calnali, Huasteca y Otomí-Tepehua[1].

Un ejemplo claro sobre la dinámica productiva de la cafeticultura indígena la podemos ver en la Sierra Otomí-Tepehua[2], enclavada en la Sierra Madre Oriental. Región productiva y socioculturalmente definida por la presencia de otomíes y tepehuas; pueblos indígenas con la vocación productiva del café y que funge como base material de sostenimiento de sus culturas.

La producción

Las huertas se ubican en terrenos con pendientes pronunciadas y pedregosas, lo cual hace que sean de difícil acceso y que estén propensos a sufrir deslaves y erosión del suelo; sin embargo, la forma del manejo aminora estos riesgos, pues el cultivo del café se realiza bajo un sistema agroforestal, el cual consiste en sembrar el aromático bajo sombra con diferentes árboles frutales, como son el aguacate, pagua, plátano, mango, nuez, naranja, mandarina, lima, limón y toronja; así también árboles que fijan nitrógeno y nutrientes a la tierra, como el chalahuite, el ahíle y el cedro, que a su vez fungen como árboles maderables. El café es parte de un sistema más amplio de producción de las familias campesinas indígenas, pues el cultivo se integra, en otros espacios, a la producción de maíz y frijol. En general, se podría considerar que la producción de café es tradicional y diversificada, que enriquece la tierra, capta agua a los mantos freáticos y es libre de agroquímicos, ofrece servicios ambientales.

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Huerta de café diversificada en San Antonio El Grande, Huehuetla

La producción de café está conformada por diversos procesos que vienen desde la siembra, la cosecha, el despulpado, lavado, secado y trillado; procesos que se basan en la mano de obra familiar, en términos de que son los integrantes de las familias quienes realizan estas labores, donde cada uno desempeña una labor en acorde a su edad y género.

Los tiempos que se manejan están definidos por los calendarios agrícolas, los cuales toman en cuenta las condiciones climáticas que cada época del año dé. En el caso del café, la cosecha se da a inicios de invierno, que son entre los meses de noviembre a marzo.

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Pie de foto Productor en labor de cosecha

Las problemáticas

Desde hace ya varios años, este sector enfrenta diversas problemáticas que pone en riesgo la continuidad del cultivo, y por ende, la base material de muchos pueblos indígenas de México. Problemáticas que vienen desde la falta de precios justos, la asistencia técnica, falta de manejo en las huertas y relevo generacional; pero hoy en día, la producción de café es afectada con mayor agresividad por la presencia de roya desde el 2014, plaga que se ha propagado desde África y América del Sur. La roya es una plaga ocasionada por el hongo Hemileia vastatrix frecuente en las plantaciones de café, la cual daña el follaje, específicamente en hojas maduras, provocando una intensa caída de hojas y pérdida de nutrientes para la producción del café cereza.

A pesar de las amenazas que los productores enfrentan, esta una opción de vida sustentable, pero requiere que se siga apostando por la mejora de sus cultivos, desde la renovación de plantas nuevas, hasta el manejo agroecológico para nutrir bien al suelo y a la planta, para reforzarla ante plagas y con esto asegurar la producción de próximos años.

Podemos apoyar a la cafeticultura

Consumir local. En este caso, a los productores de las regiones indígenas, pues su producción es sustentable y amigable con el medio, así se refuerza la base material y económica de los pueblos originarios, además se reconocerá a Hidalgo como una entidad potencialmente productiva y bioculturalmente diversa.

[1] Según el Plan de Innovación de la Cafeticultura en el Estado de Hidalgo de 2011.

[2] Dicha región está conformada por los municipios de Agua Blanca, Huehuetla, San Bartolo Tutotepec y Tenango de Doria.

dslr-camera icon Miguel Carrillo

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