TRÁNSITO Y ASUNCIÓN DE MARÍA EN LA FIESTA PATRONAL DE ACAXOCHITLÁN

En el mundo católico la devoción mariana a la advocación de la Virgen Asunción parece tener sus orígenes en el Tratado de San Juan el Teólogo sobre la Dormición de la Santa Madre de Dios (Salvador González, 2016). El contenido de este Tratado coincide en su mayor parte con la escenificación que se verifica cada año en la ciudad valenciana de Elche, en el sur de España, cuyo valor cultural ha sido reconocido por la UNESCO en 2001 al declararla Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad[1] bajo el nombre de la Festa o Misteri d’Elx (Fiesta o Misterio de Elché). Algunos autores ubican la celebración de esta fiesta entre los años 1265 y 1370, y la mencionan ininterrumpida a pesar de la prohibición de representar obras teatrales dentro de las iglesias conforme a las disposiciones del Concilio de Trento. Para salvar este inconveniente el Papa Urbano VIII expidió en 1632 una bula mediante la cual otorgaba permiso para continuar con esta representación, cuya música amalgama estilos de diferentes épocas. De este lado del Atlántico las órdenes mendicantes –principalmente los franciscanos y agustinos– en su labor de evangelización, promovieron el culto a la Asunción de María. No obstante los antecedentes mencionados, el dogma de fe de la Asunción de María fue proclamado hasta 1950 mediante la bula Munificentissimus Deus, signada por el Papa Pío xii.

Como la gran mayoría de las celebraciones católicas, la veneración a esta imagen fue asumida por nuestros ancestros en una especie de complemento o sustitución de las celebraciones prehispánicas relacionadas con el calendario agrícola, y es así como en la memoria reciente esta fiesta se recuerda y se practica durante la segunda mitad del siglo xx, vinculada a la cosecha de la manzana y a las plantaciones de maíz.

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El culto a la Virgen de la Asunción de María fue traído al pueblo de Acaxochitlán por los franciscanos establecidos en Tlaxcala desde donde se administraba eclesiásticamente. La parroquia fue fundada alrededor de 1568 y se dedicó a la advocación de la Assumption de Nuestra Señora (García Martínez, 2005). Se desconoce la iconografía original de la imagen que los franciscanos colocaron en la iglesia de Acaxochitlán para su veneración, pero nos atrevemos a asegurar que se trataba de una imagen de tipo inmaculista ya que el lienzo fechado en 1738, conocido como lienzo policromo de Acaxochitlán o lienzo b (Stresser-Péan, 1998), muestra a la Virgen María con las manos unidas a la altura del pecho, semejante a la imagen que se venera actualmente, que también presenta las manos en posición similar a la Inmaculada Concepción. Otro dato que nos conduce en la misma línea es el antiguo alfarje de la iglesia, donde aparecían dibujadas las metáforas bíblicas alrededor de la Virgen en su imagen de Tota Polchra[2]: el sol, la estrella, la fuente, el cedro del Líbano y el lirio (había tres más pero no pudieron conocerse sus dibujos).

A pesar de que el culto a la Virgen de la Asunción de María en Acaxochitlán es muy temprano no existen evidencias documentales que narren o describan su festividad; sin embargo, todas las expresiones que se dan en torno a la actual fiesta patronal son testimonio de su importancia, antigüedad y significado. Podríamos hablar de dos festividades, El Tránsito y La Asunción, siendo la primera la más interesante por la forma de realizarse en Acaxochitlán. El Tránsito hace referencia al modo en que la Virgen María dejó la vida, mientras que La Asunción refiere a lo que pasó después; esta es la diferencia. Ambos hechos están muy relacionados.

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La celebración de la festividad de El Tránsito inicia el día 13 de agosto, con una imagen de la Inmaculada Concepción recostada en una mesa a manera de cama cubierta con un lienzo blanco, flanqueada por cuatro ramos de milis[3]. Sobre la mesa, manzanas, muchas manzanas, flores blancas y algunas de colores. En el suelo, canastas de manzanas.

A esta representación podríamos darle dos interpretaciones, una desde el punto de vista católico y otra como producto de un sincretismo entre las creencias cristianas y las del mundo prehispánico. Desde la perspectiva católica, las manzanas son un recordatorio de que María está libre del pecado original que vino a los hombres por el fruto prohibido que comieron Adán y Eva, y ahora en Cristo, nuevo Adán, y en María, nueva Eva. Han sido abiertas de nuevo las puertas del paraíso a la humanidad por los méritos de Jesucristo, y se revela el misterio de la Iglesia como primicia de la redención por medio de su pasión y resurrección (Hernández Velasco, 2016).

En una segunda interpretación, las manzanas corresponden a las ofrendas de las primicias de las huertas de los acaxochitecos, mientras que las milis son una ofrenda, una reminiscencia de agradecimiento y de un ritual que tenían los antiguos pueblos mesoamericanos a la diosa Xilonen, la deidad de los xilotes, que es el maíz tierno marcado por la aparición de cabellos o barbas.

La imagen que representa El Tránsito la levantan el 14 de agosto en la tarde y en este mismo momento queda como principal representación la del altar, que es la representación de La Asunción, dispuesta de tal forma que magnifica la realeza y glorificación de María en los cielos. La simulación de nubes y algunos ángeles nos recuerda que Ella ya está sentada a la derecha de su Hijo y ha sido coronada como reina y señora universal de todo lo creado. El 15 de agosto, día de la Asunción, se realiza una misa y una procesión por las calles principales del poblado.

Esta hermosa práctica de devoción y tradición en honor a la Madre de Dios es muy importante en Acaxochitlán por la forma de representar El Tránsito de la Virgen en un lecho de manzanas, flores y milis, y debería conservarse por muchos años más como una forma de identidad que permita valorar no sólo los aspectos espirituales de un porcentaje importante de los acaxochitecos, sino también la importante producción agrícola cuyos frutos en su gran mayoría son resultado de un entorno natural privilegiado y bendecido ampliamente.

icondslr-camera Arturo Castelán / Rosalba Francisca Ponce Riveros

Referencias

García Martínez, B. (2005). Los pueblos de la sierra. El poder y el espacio entre los indios del norte de Puebla hasta 1700. México: El Colegio de México.

Hernández Velasco, R. (2016). Fiesta de la Asunción de María. (A. Castelán Zacatenco, Entrevistador).

Salvador González, J. (25 de julio de 2016). https://dialnet.unirioja.es/. Obtenido de https://dialnet.unirioja.es/: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4216983

Stresser-Péan, G. (1998). Los Lienzos de Acaxochitlán (Hidalgo) y su importancia en la historia del poblamiento de la Sierra Norte de Puebla y zonas vecinas. México: Gobierno del Estado de Hidalgo, Instituto Hidalguense de Educación Media Superior y Superior, Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos.

[1] En 2008 la misma UNESCO inscribe esta fiesta en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

[2] Figura de María que aparece rodeada de las alegorías, símbolos e inscripciones significativas de su inmaculada pureza.

[3] Milli. Planta del maíz. Se refiere a una sola planta de maíz.

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