Cien años de historia: una sola fe

Luego de noventa y dos años, la imagen de Lázaro, el mendigo, el de los perros y las muletas, volvió a presidir el altar mayor del Santuario del Rincón.

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El suceso, ocurrido el 17 de diciembre último, coincidió con la celebración de los cien años de inaugurado el templo que lleva su nombre, el cual se ubica a más de seis kilómetros del poblado habanero de Santiago de las Vegas.

_DSC8497.jpgLa devoción a san Lázaro, con sus perros y muletas, tiene un profundo arraigo popular en la Isla y solo se compara con la que también se le tiene a la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba.

_DSC8527.jpgLa imagen que presidió el altar mayor desde 1925 hasta nuestros días corresponde a san Lázaro, obispo que en la religiosidad popular era concebido como el mismo personaje de la parábola evangélica: el pobre y despreciado que ganó la vida eterna (Lc 16, 19-31) y al que sus devotos llaman “El Poderoso”.

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icon Palabra nueva, dslr-camera Jorge Luis Borges

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TRÁNSITO Y ASUNCIÓN DE MARÍA EN LA FIESTA PATRONAL DE ACAXOCHITLÁN

En el mundo católico la devoción mariana a la advocación de la Virgen Asunción parece tener sus orígenes en el Tratado de San Juan el Teólogo sobre la Dormición de la Santa Madre de Dios (Salvador González, 2016). El contenido de este Tratado coincide en su mayor parte con la escenificación que se verifica cada año en la ciudad valenciana de Elche, en el sur de España, cuyo valor cultural ha sido reconocido por la UNESCO en 2001 al declararla Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad[1] bajo el nombre de la Festa o Misteri d’Elx (Fiesta o Misterio de Elché). Algunos autores ubican la celebración de esta fiesta entre los años 1265 y 1370, y la mencionan ininterrumpida a pesar de la prohibición de representar obras teatrales dentro de las iglesias conforme a las disposiciones del Concilio de Trento. Para salvar este inconveniente el Papa Urbano VIII expidió en 1632 una bula mediante la cual otorgaba permiso para continuar con esta representación, cuya música amalgama estilos de diferentes épocas. De este lado del Atlántico las órdenes mendicantes –principalmente los franciscanos y agustinos– en su labor de evangelización, promovieron el culto a la Asunción de María. No obstante los antecedentes mencionados, el dogma de fe de la Asunción de María fue proclamado hasta 1950 mediante la bula Munificentissimus Deus, signada por el Papa Pío xii.

Como la gran mayoría de las celebraciones católicas, la veneración a esta imagen fue asumida por nuestros ancestros en una especie de complemento o sustitución de las celebraciones prehispánicas relacionadas con el calendario agrícola, y es así como en la memoria reciente esta fiesta se recuerda y se practica durante la segunda mitad del siglo xx, vinculada a la cosecha de la manzana y a las plantaciones de maíz.

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El culto a la Virgen de la Asunción de María fue traído al pueblo de Acaxochitlán por los franciscanos establecidos en Tlaxcala desde donde se administraba eclesiásticamente. La parroquia fue fundada alrededor de 1568 y se dedicó a la advocación de la Assumption de Nuestra Señora (García Martínez, 2005). Se desconoce la iconografía original de la imagen que los franciscanos colocaron en la iglesia de Acaxochitlán para su veneración, pero nos atrevemos a asegurar que se trataba de una imagen de tipo inmaculista ya que el lienzo fechado en 1738, conocido como lienzo policromo de Acaxochitlán o lienzo b (Stresser-Péan, 1998), muestra a la Virgen María con las manos unidas a la altura del pecho, semejante a la imagen que se venera actualmente, que también presenta las manos en posición similar a la Inmaculada Concepción. Otro dato que nos conduce en la misma línea es el antiguo alfarje de la iglesia, donde aparecían dibujadas las metáforas bíblicas alrededor de la Virgen en su imagen de Tota Polchra[2]: el sol, la estrella, la fuente, el cedro del Líbano y el lirio (había tres más pero no pudieron conocerse sus dibujos).

A pesar de que el culto a la Virgen de la Asunción de María en Acaxochitlán es muy temprano no existen evidencias documentales que narren o describan su festividad; sin embargo, todas las expresiones que se dan en torno a la actual fiesta patronal son testimonio de su importancia, antigüedad y significado. Podríamos hablar de dos festividades, El Tránsito y La Asunción, siendo la primera la más interesante por la forma de realizarse en Acaxochitlán. El Tránsito hace referencia al modo en que la Virgen María dejó la vida, mientras que La Asunción refiere a lo que pasó después; esta es la diferencia. Ambos hechos están muy relacionados.

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La celebración de la festividad de El Tránsito inicia el día 13 de agosto, con una imagen de la Inmaculada Concepción recostada en una mesa a manera de cama cubierta con un lienzo blanco, flanqueada por cuatro ramos de milis[3]. Sobre la mesa, manzanas, muchas manzanas, flores blancas y algunas de colores. En el suelo, canastas de manzanas.

A esta representación podríamos darle dos interpretaciones, una desde el punto de vista católico y otra como producto de un sincretismo entre las creencias cristianas y las del mundo prehispánico. Desde la perspectiva católica, las manzanas son un recordatorio de que María está libre del pecado original que vino a los hombres por el fruto prohibido que comieron Adán y Eva, y ahora en Cristo, nuevo Adán, y en María, nueva Eva. Han sido abiertas de nuevo las puertas del paraíso a la humanidad por los méritos de Jesucristo, y se revela el misterio de la Iglesia como primicia de la redención por medio de su pasión y resurrección (Hernández Velasco, 2016).

En una segunda interpretación, las manzanas corresponden a las ofrendas de las primicias de las huertas de los acaxochitecos, mientras que las milis son una ofrenda, una reminiscencia de agradecimiento y de un ritual que tenían los antiguos pueblos mesoamericanos a la diosa Xilonen, la deidad de los xilotes, que es el maíz tierno marcado por la aparición de cabellos o barbas.

La imagen que representa El Tránsito la levantan el 14 de agosto en la tarde y en este mismo momento queda como principal representación la del altar, que es la representación de La Asunción, dispuesta de tal forma que magnifica la realeza y glorificación de María en los cielos. La simulación de nubes y algunos ángeles nos recuerda que Ella ya está sentada a la derecha de su Hijo y ha sido coronada como reina y señora universal de todo lo creado. El 15 de agosto, día de la Asunción, se realiza una misa y una procesión por las calles principales del poblado.

Esta hermosa práctica de devoción y tradición en honor a la Madre de Dios es muy importante en Acaxochitlán por la forma de representar El Tránsito de la Virgen en un lecho de manzanas, flores y milis, y debería conservarse por muchos años más como una forma de identidad que permita valorar no sólo los aspectos espirituales de un porcentaje importante de los acaxochitecos, sino también la importante producción agrícola cuyos frutos en su gran mayoría son resultado de un entorno natural privilegiado y bendecido ampliamente.

icondslr-camera Arturo Castelán / Rosalba Francisca Ponce Riveros

Referencias

García Martínez, B. (2005). Los pueblos de la sierra. El poder y el espacio entre los indios del norte de Puebla hasta 1700. México: El Colegio de México.

Hernández Velasco, R. (2016). Fiesta de la Asunción de María. (A. Castelán Zacatenco, Entrevistador).

Salvador González, J. (25 de julio de 2016). https://dialnet.unirioja.es/. Obtenido de https://dialnet.unirioja.es/: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4216983

Stresser-Péan, G. (1998). Los Lienzos de Acaxochitlán (Hidalgo) y su importancia en la historia del poblamiento de la Sierra Norte de Puebla y zonas vecinas. México: Gobierno del Estado de Hidalgo, Instituto Hidalguense de Educación Media Superior y Superior, Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos.

[1] En 2008 la misma UNESCO inscribe esta fiesta en la Lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

[2] Figura de María que aparece rodeada de las alegorías, símbolos e inscripciones significativas de su inmaculada pureza.

[3] Milli. Planta del maíz. Se refiere a una sola planta de maíz.

Las esquirlas de plata de una leyenda

Siglos después, los aguaceros tropicales arrancarían con paciencia las esquirlas de plata enterradas por el tiempo en el patio de aquel convento. La voz popular recordaba allí el crisol sagrado de la fundición, cuando en el siglo XVIII nacieran las más exquisitas obras del arte religioso de la antigua Santa María del Puerto del Príncipe (Camagüey, Cuba).

El orfebre mexicano don Juan Benítez fue el encargado de dotar al Convento de la Merced con tales piezas, la más notable de ellas el Santo Sepulcro: una gran arca de plata, ricamente cincelada, destinada a guardar en su interior la imagen de Cristo yacente y que es desde entonces uno de los exponentes de orfebrería de mayor tamaño y elaboración de la isla.

El artista forjó también unas andas para la virgen de los Dolores, así como el altar mayor del templo, su sagrario y varias lámparas monumentales. En las manos de don Juan Benítez, el primor de las obras; en la perdurabilidad de las leyendas, la historia del Santo Sepulcro que he de contarles.

Don Manuel Agüero y Ortega debió ser un hombre inteligente, misericordioso y respetado en el Puerto del Príncipe del siglo XVIII, cuando a la edad de 35 años recibió las sagradas órdenes y en 1756, el obispo Morell de Santa Cruz durante su visita a la Villa lo incluyera en la relación de sacerdotes de esta parte del país.

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El ejemplar principeño, que ya había desempeñado los cargos de alcalde ordinario, capitán de milicias y sargento mayor de la plaza, comenzó su carrera eclesiástica ante el sufrimiento por la muerte de su idolatrada esposa doña Catalina Bringas, de cuya unión había nacido numerosa prole, siendo el primogénito y más amado José Manuel Agüero Bringas.

La ausencia de Catalina no sería la única desgracia en la casona solariega de la calle Mayor, donde durante dos décadas vivió el próspero matrimonio. Los infortunios de una tragedia, con todos sus matices novelescos, marcarían el destino del linaje Agüero y sorprendentemente el nacimiento del Santo Sepulcro.

La historia recoge que el primogénito José Manuel creció junto al hijo de una viuda a quien su padre favorecía. Aunque no se sabe con certeza quién fue este muchacho de apellido Moya, ambos jóvenes estudiaron juntos en La Habana, donde conocieron a una hermosa mujer.

Quiso el destino que la pretendida escogiera a José Manuel, favorecido además por el apellido y la fortuna familiar. Moya, resentido ante la elección de la joven y celoso por los privilegios del heredero legítimo, asesinó a José Manuel de forma aún no esclarecida, ni siquiera por el imaginario popular.

Lo que sí cuenta la leyenda es que el joven agonizando repitió una y otra vez ante un juez: “El que me ha herido está perdonado, completamente perdonado por mí, para que Dios a su vez también me perdone y tenga misericordia de mí”.

Remordimientos, miedo, culpa y dolor debió albergar Moya en su alma, cuando desesperado regresó a Puerto Príncipe y contó toda la historia a su madre, quien de inmediato confesó ante don Manuel, su benefactor, padre de la víctima y sacerdote de la Merced.

El misericordioso hombre entregó dinero y un caballo para que el traidor huyera a México y a la madre le duplicó la pensión mensual que le entregaba, como muestra de agradecimiento por su dignidad y altruismo.

La sucesión de desgracias llevó a don Manuel a ingresar como fraile en el vecino convento de la Merced, con el nombre de Manuel de la Virgen, y a dicha orden mercedaria destinó la parte de la herencia del hijo asesinado: grandes talegos repletos de pesos de plata mexicana, con los cuales fueron pagadas las obras y, por supuesto, el Santo Sepulcro.

Los devotos principeños promovieron la creación de una cofradía de negros libertos encargados de llevar el sepulcro durante las procesiones. La responsabilidad fue transmitida de padres a hijos y las almohadillas usadas en los hombros, para soportar el peso, eran colocadas en las cabezas de sus posesores al morir.

Fueron también las campanillas de plata del sepulcro bautizadas con el halo de misticismo, atribuyéndoles el poder de la sanación, por lo que muchos se adueñaban de aquellas desprendidas durante la ceremonia y otros las arrancaron para conservarlas como reliquias, por lo que varias familias ilustres hubieron de donar plata para forjar otras nuevas en fechas específicas.

Leyenda al fin, después de asesinatos, huidas, misterios y prodigios, debió llegarle en 1906 la mayor prueba de fe al pueblo camagüeyano cuando un incendio asoló la iglesia de la Merced… el Santo Sepulcro y las andas de la virgen se salvaron.

Don Manuel Agüero, quien había fallecido en aquel convento el 22 de mayo de 1794, dejó al legendario Camagüey una de las historias más conmovedoras y características de las virtudes y los defectos humanos: la leyenda del Santo Sepulcro, pieza litúrgica de don Juan Benítez, la más importante de Cuba y una de las muestras de orfebrería de mayor tamaño y exquisitez realizadas en las Antillas durante la época colonial.

icon Lourdes Mazorra López dslr-camera Adriana García

Bailan sobre las brasas para fortalecer su identidad

Gabino García Tolentino llegó a Huehuetla hace 38 años. En tiempos de carnaval, describe que muchos elementos de esta tradición dejaron de existir. Pero esta transición no desvía su compromiso con su cultura tepehua, sino que lo encamina a continuar cultivándola. Habló también sobre don Francisco, quien en vida fue organizador de las festividades y reconstruyó una parte de la pirámide que se encuentra en este municipio.

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“El carnaval ya no es ni el 90 de lo que era. Se perdieron muchas cosas bonitas. Anteriormente, en Corpus Christi celebrábamos la Mayordomía, que ahora ya sólo es comida y fiesta. Había cinco mayordomos, quienes antes de que existieran los regidores, apoyaban al presidente. Su función era ver por la gente y organizarla.” Añadió que lo más importante de su cultura es el idioma, “que prácticamente ya se perdió”.

Sobre la creación de la pirámide, narró que se adjudica a varios grupos, pues cuando la región comenzó a poblarse, llegaron nahuas, otomíes y huastecos, quienes optaron por separarse ante la falta de agua y la numerosa población. Algunos partieron al norte, a un lugar anteriormente llamado Mixtontla, que significa “tierra de gato”; también hacia Tlachichilco, y Pisaflores. Así conformaron Huhuexcan, “agua de viejo”, término que se convirtió en Huehuetlán y Huehuetla posteriormente.

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Compartió que don Francisco era una persona muy estimada en el pueblo, incluso las autoridades, ante un problema grave, buscaban su intervención. Colaboró con investigadores de Estados Unidos para traducir la Biblia, quienes en agradecimiento lo llevaron al país vecino, donde por tres años continuó su preparación como partero, y así poder continuar con su actividad en beneficio de su comunidad.

Don Francisco también se encargó de revivir la Danza del Fuego, que se realiza desde 1947 aproximadamente. “La danza era en miércoles. El martes se citaba a los muchachos temprano. En su casa. él les daba una pastilla, no podían consumir alimento sólido. Por la noche, se mojaban en un cazo de lámina con agua tibia y no les dejaba secarse. Luego un té y a dormir”.

A las 21 horas del día siguiente, los vecinos ya habían reunido la leña suficiente e iniciaba el baile de cuarenta minutos sobre las brasas. Todo el pueblo admiraba en silencio el temple de los danzantes.

¿Una danza perdida

Gabino agregó que otra tradición ya extinta en Huehuetla es la danza de los Tocotines que se llevaba a cabo en la candelaria. La comunidad de San Francisco de la Cruz la conservaba hace cuatro años, pero en Huehuetla ya no existe. Estos hechos han motivado a Gabino para la reconstrucción de las zonas más emblemáticas de municipio, como la pirámide que guarda rastros ancestrales y se encuentra en descuido de población y autoridades.

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icon Redacción dslr-camera Francisco Santiago

Feria patronal de San Marcos 2017

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Calnali celebrará su feria patronal de San Marcos 2017, así como el Festival de Bandas de Viento y por primera ocasión un Festival del Mariachi mismas que tendrán lugar del 19 al 25 de abril.

Las actividades darán inicio el día 19 de abril con actividades deportivas y el certamen “Señorita Flor de Café”  ademas de la inauguración oficial en el teatro del pueblo en punto de las 21:00 horas.

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Esta feria tendrá una exposición gastronómica, artesanal, fotográfica y ganadera, la realización de una huapangueda y una cabalgata que se llevará a cabo de Coamitla a Calnali.

iconRedacción dslr-camera Francisco Santiago

Procesión del Silencio, un ritual religioso único en Tepeji del Río

Se realizará la edición número 63 de esta actividad en el municipio de Tepeji del Río, donde se espera la visita de más de 45 mil personas.

Considerada como una de las tradiciones más arraigadas del municipio perteneciente a la Ruta Tolteca de Hidalgo que comprende las regiones de Tepeji, Tula y Ajacuba, la Procesión del Silencio se realizará el próximo Viernes Santo 14 de abril, la cual por sus características especiales se ha convertido en un atractivo turístico que año con año reúne a miles de espectadores que esperan con ansia ver a los arrepentidos encapuchados guardando luto por la crucifixión de Cristo, acompañados de imágenes religiosas y la escenificación de la vida y pasión de Jesús.

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La Procesión del Silencio es un recorrido de 1.5 kilómetros a lo largo de la avenida Melchor Ocampo, que comienza a las 20:00 horas en un ambiente rodeado de misticismo y religiosidad popular, encabezado por discípulos encargados de trasladar al Cristo de Caña, seguidos por los integrantes de la Hermandad del Santo Entierro, que visten largas túnicas de color amarillo, que significa la alegría y el gozo por la resurrección de Cristo, la capucha purpura con una cruz al centro de color rojo indica el anonimato con el que se realiza todo acto de penitencia.

El recorrido continúa con la Urna del Santo Entierro cargada por los penitentes y con la imagen de la Virgen Dolorosa. A lo largo del recorrido las luces del alumbrado público y de las casas se apagan con el paso del contingente, las calles solo son alumbradas con antorchas colocadas a las orillas de las azoteas de las casas y edificios de la avenida principal.

Las actividades comienzan el Viernes Santo desde temprano, cuando arriban los camiones con los materiales y el personal que se encarga de la instalación y decoración de los cuadros; cada cuadro tiene una inversión aproximada de 10 mil pesos, los cuales son aportados por el comité organizador y los participantes, además de la cooperación de los comercios y ciudadanos en general.

Son aproximadamente diez personas las que participan en cada escena, es decir, un total de 250 actores improvisados son los que dirigen el contingente.

icon Ana Mares  dslr-camera Internet

Con fiesta, música y tradición celebramos “La magia del carnaval de Hidalgo”

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En el centro de la ciudad de Pachuca se celebró un desfile sin igual. Entre danzas, tradiciones, cultura y toques mestizos, con notables raíces prehispánicas se realizó “La magia del carnaval de Hidalgo”.

El sonido de las trompetas y el tambor de la música de banda dieron inicio al recorrido por el centro de la capital, que exhibió muestras representativas de los carnavales de 34 municipios de Hidalgo con el fin de mostrar las características y particularidades de cada uno. El ambiente de fiesta se hizo presente en cada comparsa mientras bailaban y brincaban entre el público que miraba asombrado. Todo indicó que los tradicionales carnavales de Hidalgo ya están listos para celebrarse en próximas fechas, en vísperas de Semana Santa.

La comparsa encargada de abrir el desfile fue la perteneciente a Tianguistengo, bailando al ritmo de “El panadero del pan” mientras preparaban pan tradicional de su región y saludaban con gran ánimo al público que se dejaba llevar por el delicioso aroma que emanaba el horno; seguidos de los representantes de Atlapexco y Yahualica, quienes pusieron a bailar a los espectadores con sus instrumentos de viento.

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La sorpresa de la tarde llegó con la comparsa de Calnali, un grupo de hombres caracterizados como miembros de tribus prehispánicas que danzaban notas de la música tradicional; máscaras de calavera y disfraces de demonios como los cuernudos, fue lo más vistoso de su presentación, además de sus representaciones charras agitando lazos y gritando mientras el público se unía a su baile; el carnaval de Calnali es uno de los más visitados en el estado.

Huautla fue otro de los municipios más aplaudidos, pues en la Huasteca hidalguense el carnaval es una de las celebraciones más importantes y concurridas, para ellos la palabra carnaval significa “fiesta de la carne” y esto se representa el lunes 27 y martes 28 de febrero, antes del Miércoles de Ceniza. Desfilaron por las principales calles de la ciudad los tradicionales mecos, personas con el rostro pintado de colores y luciendo un penacho grande elaborado con plumas de guajolote, de igual manera hizo aparición el tepechiche que significa perro de monte, todos ellos vestían pantalones y calzón de manta, además portaban una pachanga, palo pintado con diferentes colores.

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San Agustín Metzquititlán no se quedó atrás, pues su rítmica música de banda y bailes tradicionales animaron a los presentes, además, sus trajes alusivos a personajes de la política y el espectáculo atemorizaron a algunos durante el trayecto. Representaciones de protagonistas de la religión católica y la historia de México también estuvieron presentes durante el recorrido.

El municipio de Xochiatipan estuvo representado por demonios, brujas, alebrijes y hombres caracterizados como mujeres que invitaban a bailar a los varones presentes, algunos se resistieron y otros accedieron llevados por el calor de la música de viento que acompañaba a la comparsa.

Juárez de Hidalgo exhortó a los asistentes a participar mediante bailes y aplausos alrededor de una cabra disecada que representa los antiguos sacrificios animales que realizaban los ancestros para pedir por la temporada de cosecha; con vestidos, rebosos y portando máscaras parecidas a las de los huehues, este municipio mostró la singularidad de su carnaval, uno de los más visitados del estado.

Eloxotitlán fue uno de los más celebrados, pues su festividad es la más importante de la comunidad, éste no muestra demonios ni disfraces alusivos al mal, si ni que exhibió la tradicional corrida, acto en el cual una persona con vestimenta de manta, sombrero de charro y franela roja en mano, torea a una becerra al ritmo de la música de flauta y tambor, la cual se apresura cuando el animal está cerca, como una señal de advertencia.

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De igual manera el resto de los municipios mostró un adelanto de sus característicos carnavales, cada uno diferente y con un toque especial que los hacen parte de esta ancestral tradición.

Demonios, brujas, esqueletos, payasos, animales y personajes internacionales como Donald Trump, recorrieron las principales calles pachuqueñas, mientras que tribus, huehues, charros, hawaianas, alebrijes y hombres vestidos como mujeres robaban las miradas de los espectadores, que no dudaron en capturar el momento con cámaras digitales y dispositivos móviles.

Asimismo, participaron secundarias, primarias y preescolares pertenecientes a los diferentes municipios, bandas de guerra, porristas y tablas rítmicas se integraron a la celebración para avivar la tradición.

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El recorrido lleno de cultura y tradición, llegó a su fin en la plaza Juárez, donde los asistentes y participantes de dicho desfile pudieron deleitarse con una muestra gastronómica y seguir admirando el trabajo artesanal elaborado por personas de nuestro Hidalgo.

iconAna Mares, dslr-camera Miguel García